domingo, 27 de noviembre de 2011

CUEVA del FINILLO

Hoy ha sido “un día de subidón”, vaya donde nos ha metido el amigo Julián, y más alucinados hemos quedado cuando nos ha contado la historia de la cueva, ¡que es increíble!. Su descubridor, Juan Pedro Jurado Cuadra “El Finillo”, maestro cazador, (fallecido en abril de 2.010) andaba buscando a su perra y desesperado, se metió en la cueva con la ayuda de un mechero, ¡sí con un mechero!, pues parece que la perra respondió  a sus llamadas, y que había llegado allí persiguiendo a un zorro. Esta se encontraba en el fondo del pozo que hay al final de la cueva, descendió hasta ella y la rescató. Según Julián les contó la historia y fue a enseñarles la cueva, quedando todos maravillados de lo que había tras aquella pequeña raja, y del valor que le había echado ese hombre para meterse allí con un frágil mechero, (si lo pierde o deja de funcionar de allí no sale). Se accede reptando, por un pasadizo estrecho y angustioso, hasta llegar a una sala donde se concentra lo más interesante. La cueva tiene múltiples y preciosas formaciones, miles de estalactitas, estalagmitas, columnas, banderas, gours y excéntricas, algunas con bellos colores… Pero lo que más llama la atención según dicen los espeleólogos expertos, es la cantidad de formaciones rotas que hay en el suelo, producto de un antiguo terremoto y que se han vuelto a pegar. Es una pequeña joya dentro de las cavidades subbéticas, situada en las proximidades del cortijo de Salmerón. ¡Ah, no puedo dejar de destacar el espíritu aventurero y la valentía, que nos ha demostrado nuestra amiga Mª José, porque para ser la primera vez hay que tener “muchos moles” para meterse ahí! Un saludo y hasta la próxima.

domingo, 20 de noviembre de 2011

LAS BUITRERAS

En esta ocasión escogemos la Cañada de las Grajeas para acceder a la Loma de Abuchite (Las Buitreras) y contemplar desde arriba una de las vistas más espectaculares de la Subbética, así como también la explosión de color otoñal y el majestuoso vuelo de la comunidad de buitres que por allí habita. Comentaros que en veinte años que llevo pingoneando por estas sierras, es la primera vez que tengo la suerte de ver viva una víbora, y digo suerte porque a pesar de llevarme un sustillo, la he tenido a 20cm de mi pie, y no he tenido la mala suerte de pisarla que hubiera sido peor. Por querer enseñársela a mis compañeros he perdido la oportunidad de hacerle un buen reportaje, pero al menos la muestra fotográfica sí le hice, espero que os guste. A propósito os invito que veáis un bonito vídeo del naturalista Luís Miguel Domínguez, para que distingamos cómo es la víbora hocicuda que habita en nuestras sierras. Un saludo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

CERRO del CERVERAL


Hoy hemos hecho una ruta que aunque corta, no deja de ser menos interesante. Visitamos el Cerro del Cerveral, en el término de Carcabuey, parte del tramo lo hicimos por la colada del Cerveral, entre  el Lobatejo y Sierra Alcaide. Al principio nos encontramos con la única cantera que creo que está activa en la Subbética, contemplando el paisaje mezcla de mágico y desolador; de siempre he tenido especial atracción por hacer fotos en estos sitios. Y de ahí a explorar el cerro, lleno de formas curiosas fruto del paso del tiempo, de huellas que dan rigor a la historia de la Tierra. Por cierto, últimamente no hay ruta que no nos sorprenda con una cuevecita, raja o covacha que nos invite a olisquear.
Aprovecho en esta ocasión para hacer desde aquí un pequeño homenaje a este gran atleta y persona, que cada día nos sorprende con su ilusión, esfuerzo y afán de superación, nuestro amigo Miguel. Hace unos días nos mostrada sus últimos éxitos conseguido, cómo se había convertido en una de las estrellas con sus cuatro medallas de oro, una de plata y otra de bronce en los últimos Juegos Mundiales de Policías y Bomberos celebrados en New York, este  mes de septiembre. Mi más sincera enhorabuena, y que a tus 74 años sigas como mínimo subiendo cerros y metiéndote en ríos y cuevas con nosotros.

martes, 1 de noviembre de 2011

ROERO del SOTO

Llegamos al cortijo Vichira, dejando atrás el poblado de los Villares, para cubrir nuestro objetivo que no es otro, que no rodar más de la cuenta y visitar la cueva del Roero. ¡Un pecho de aupa!, piedras y más piedras... pero como siempre no hay esfuerzo que no merezca la pena. Un saludo